Camarero, ¿ Qué veneno hay hoy en el menú?

Que la comida basura es poco saludable no toma a nadie de sorpresa a estas alturas. Son una bomba de azúcar, grasas (de las malas) y sal. Sin embargo, por muy mala que sea, sigue siendo una de esas tentaciones a la que cuesta decir que no. Pero si de verdad quieres llevar una forma de vida saludable, y mantener tu peso, no hay ninguna excusa que valga para consumir veneno. Y punto.

Tienes la fuerza de voluntad dentro de ti para decir que no. Porque tus objetivos son mucho más importantes que caer en esa tentación que solo te va a proporcionar un gusto inmediato. A costa de tu salud a largo plazo.

Primero lo obvio.

El consumo de este tipo de “alimentos” se relaciona con: Obesidad, hipertensión arterial, ateroesclerosis e infartos, depresión, ansiedad, adicción, síndrome de ovario poliquístico, ciertos tipos de cáncer (colon, mama), resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, aumentan el colesterol, etc, etc, etc.

¿Crees que no es para tanto? Lo que no te cuentan:

¿Eres padre? Los niños que consumen este tipo de productos antes de los 3 años desarrollan un CI menor que los que comen una dieta saludable rica en vegetales. Mucho cuidado con las compotas y “potitos” del supermercado, son altísimos en calorías a base de grasas y sobre todo azúcar.

Y si tu hijo ya no es tan pequeño, especial cuidado, porque las empresas del sector disfrazan estos productos con regalos, cajitas felices y juguetes para atraerlos a este tipo de comida.

Recuerda: una infancia comiendo estas cosas predispone a ese adulto a determinadas enfermedades. Y mientras el niño es niño, los padres son los responsables.poison-98648_640

Algunos ejemplos tragicómicos:

  1. Qué bueno está un kebab, ¿a qué sí?. Si te comes un kebab, estás consumiendo casi el doble de la cantidad de grasas diaria que debe tomar una mujer de UNA vez. Y no son precisamente omega 3.
  2. Un batido de una cadena de comida rápida contiene más de 50 sustancias químicas diferentes. Vamos, que podemos poner una farmacia con eso.
  3. Las patatas fritas: no solo son básicamente carbohidratos vacíos, sino que al ser fritas en aceite están llenas de grasas saturadas. Vamos, que si les ponemos azúcar por encima las podemos vender como cianuro.
  4. La próxima vez que vayas a un restaurante de comida rápida recuerda que el TBHQ (E319) es un ingrediente procedente del petróleo, parecido a un líquido más claro, que utilizan como conservante en sus patatas fritas. Vamos, que la gasolina está muy cara para andársela comiendo.
  5. Refresco de Cola, “La chispa de la vida”. Una lata contiene 10 cucharadas de azúcar. Solo 1 lata al día es el equivalente a consumir 1 kilo de azúcar al mes. ¿A dónde crees que va todo ese azúcar? No va a ningún lado, llegó para quedarse, tu cuerpo lo transforma en grasa y lo llevas encima al supermercado a comprar más refresco de Cola. Si lees este post sabrás que tanta chispa te está prendiendo fuego por dentro ☺ .
  6. Siguiendo con el refresco de cola. ¿Sabías que se utiliza como limpiador y antioxidante gracias a la cantidad de ácido que tiene? Vamos, que te deja “limpito” por dentro ☺ .
  7. La bolleria industrial. Una berlina contiene el límite máximo de grasas trans. Y a ver quién es el valiente que se come solo una berlina ☺ , mejor no probar el primero.

Más allá del humor, recuerda estos datos y pregúntate:

¿Vale la pena envenenarme a mí o a los que me rodean conscientemente?

Seguramente estamos expuestos a cosas no muy sanas y que no podemos controlar, radiaciones, contaminación, etc., por lo menos controla aquello que si puedes. 2 segundos de placer en comer estas cosas no valen el precio que tu cuerpo paga a mediano y largo plazo.

Y si, dijimos VENENO unas cuantas veces… por si no quedó claro, aquí va otra VE-NE-NO ☺ .

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